lunes, 13 de abril de 2009

Herradero: Inédita Jornada Campera a 3700 metros de altitud

Por: David Izurieta
detorosenlibertad.com

Como parte de la labor que Somos Ecuador viene realizando en defensa y promoción de la Fiesta, el pasado sábado 4 de abril se organizó una jornada campera en la hacienda “Peñas Blancas” donde pastan los toros de las ganaderías de Santa Coloma y Peñas Blancas (procedencia Garcigrande), con el objetivo de presenciar de cerca todo lo referente al manejo de una ganadería de bravo, particularmente el herradero de las reses. ¡Y nos fuimos de herradero!
Hablar de lo ocurrido el pasado sábado resulta difícil. Continuamente se ven reportajes, tanto en prensa escrita como en televisión, que quieren acercar al mundo campero. Pero vivirlo de cerca es una experiencia incomparable. A mi juicio, una experiencia que todo taurino debe de vivir en persona, pues es en el campo donde nace y se forja el elemento principal de la Fiesta: el toro bravo. Es pues un fundamento primordial para crear y reforzar la afición hacia la Mejor de las Fiestas. Bajo esta premisa, el ganadero Cristóbal Roldán nos abrió las puertas de “Peñas Blancas”, hacienda ubicada cerca de Pifo (sureste de Quito). Ahí, a 3.700 metros de altitud, pastan los dos hierros de la familia Roldán. Y ahí acudimos alrededor de 150 personas para ser parte de una jornada inolvidable.

“Variopinta” fue la asistencia. Desde profesionales del toro, peñistas, periodistas, hasta los más neófitos aficionados. Gran cantidad de niños y muchos no tan niños que admitían que aquel era su primer contacto con el toro bravo. Se echó de menos a algunos amigos, particularmente periodistas. Tan solo asistimos cuatro, incluyendo a este servidor. Lo novedoso de este acontecimiento ameritaba una mayor cobertura de la prensa especializada, pero en fin, los que faltaron tendrán sus motivos. Decirles desde estas líneas que se perdieron de una muy bonita jornada.

El herradero constituye el “bautizo” del toro bravo y es una parte muy especial dentro de su crianza. En mi opinión, lleva un contenido ritual y simbólico muy fuerte dentro de la vida ganadera. Porque el hierro no se borrará nunca y marcará para siempre la procedencia de ese toro o de esa vaca. Cuando el toro salga a la plaza, ese hierro marcado a fuego, será la identidad que el aficionado reconozca y, dependiendo de su comportamiento, será sinónimo de triunfo o fracaso para el ganadero. Cristóbal y su familia participan activamente dentro de esta y todas las actividades de la casa y sus oportunas indicaciones fueron una guía para entender no solo los procedimientos sino también los significados de este ritual campero.

Luego de presenciar y participar en el herradero, siempre bajo la dirección y cuidado del ganadero, tuvimos la oportunidad de conocer, a breves rasgos todo lo referente al manejo de una ganadería, además de las diferencias entre dos encastes distintos. Ver al toro en el campo es algo que no se explica fácilmente con palabras. Mucha gente ha dicho que el toro es el rey del campo. Yo prefiero decir que el toro en el campo está en “su” territorio. Un paisaje totalmente natural, no tocado por la mano del hombre donde el ganado bravo manda y el ser humano es un visitante pasajero. Ahí crece fuerte el toro de lidia, totalmente adaptado a la dureza del terreno, indiferente a nuestra presencia pero a momentos marcando con la mirada el límite hasta donde el hombre puede acercarse. ¡Ya quisieran los ecolgistoides que quieren destruir a la Fiesta poder tener un acercamiento a lo que es realmente la ecología! Pues la crianza del toro de lidia es fundamental para el sostenimiento de esta parte del páramo ecuatoriano. Bastará con decirles que gracias al toro pueden coexistir en libertad un sinnúmero de especies, muchas de ellas en peligro de extinción, una de ellas el cóndor andino, símbolo de nuestro país.

Después de este acercamiento al toro en el campo, nuestro anfitrión nos homenajeó con una comida y con una tienta a campo abierto. El matador Juan Francisco Hinojosa y el novillero Álvaro Samper, bajo la atenta dirección del ganadero, la llevaron a cabo, para luego brindar oportunidad a algunos “espontáneos” de lanzarse al enorme “ruedo”. Ahí vinieron los “pases de todas las marcas” – algunas de ellas desconocidas para quien escribe - acompañados de uno que otro desplante torero, por parte de quienes cumplieron el sueño de ser toreros aunque sea por cinco minutos.

Terminamos el día hermanados por haber compartido momentos realmente inolvidables. El objetivo de Somos Ecuador se cumplió con creces. Esto es lo que pide nuestra Fiesta en estos momentos: unión y conocimiento. Solo así podremos amarla y defenderla, derribando los pobres argumentos que algunos esgrimen en nuestra contra. Quedó la promesa de repetir este tipo de actividades y muchas más. La voluntad existe por parte de otros ganaderos.

Desde aquí mi agradecimiento sincero para “Botolo” Roldán y para toda su familia por la hospitalidad brindada. Al conocer su ganadería se refuerzan los principios de integridad que este ganadero siempre ha defendido. Gracias a él por haber dado el primer paso dentro de un conjunto de actividades muy importantes para la defensa de nuestra Fiesta. Ojala que experiencias así se repitan, no solo en el Ecuador sino en todos los países que son parte del Planeta de los Toros. Que Somos Ecuador sea una semilla y un ejemplo para todos nuestros países taurinos.
* Fotos de herradero: Alberto Suárez AFS

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