miércoles, 2 de julio de 2008

LA FIESTA TAURINA, LAS LETRAS Y EL REENCUENTRO SOCIAL/ Riofrío


Por Mauricio Riofrío Cuadrado

Federico García Lorca, uno de los poetas más grandes que ha tenido la humanidad decía que la “Fiesta de los Toros es la fiesta más culta del mundo” y sobre esta base, que constituye uno de los miles de ejemplos de intelectuales ligados a las corridas de toros formales y populares, es necesario resaltar que al margen de las letras exclusivamente taurinas, la Tauromaquia y los toros de pueblo han dado lugar a una literatura de creación en relación a sus protagonistas, personajes y entorno.

Desde antropólogos y cientistas sociales, hasta pintores y dibujantes se han sentido atraídos por los temas taurinos, porque simplemente es un asunto en el que hay mucha tela que cortar, tan inagotable como la existencia misma.

En nuestra plaza de toros, construida en tiempo record sobre madera y caña, se evidencia los niveles de organización de la gente (ese entusiasmo debería ser para todo), pues hay un derroche de energía, recursos e imaginación dignos de encomio y ponderación, es allí donde se configura un escenario sociológico en el que se muestran las frustraciones, complejos, logros y demás características del pueblo en general. A quien le interese saber como es Alausí y su gente, solo le bastaría llegar hasta la plaza de toros en junio y podrá tener una radiografía exacta de la personalidad de nuestro pueblo.

Resulta curioso, pero esta es la interpretación de las afirmaciones que sobre España tenía Ortega y Gasset en el siglo pasado “Nadie puede hablar de la sociedad y de la política españolas sin asistir a una corrida de toros”. En el caso de Alausí, se puede asimilar plenamente este concepto, con el condimento del mágico encuentro con nuestra historia, la personal, la que tiene como protagonista a cada alauseño y su entrañable recuerdo.

Algunos irán ilusionados a los toros por afición, otros por novelería, pero todos, absolutamente todos, por tradición y costumbre que al final de cuentas son insoslayables y representan una práctica cultural que fundamenta nuestra identidad, que no es española pero tampoco indígena, es felizmente mestiza, con sus propios defectos y virtudes. Sanjuanitos y pasodobles, ponchos y capotes lo confirman.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ya es hora de que en estos pueblos se organicen festejos serios, ahí esta un reto para los de Somos Ecuador. Bien por el artículo